Catequistas
El Señor nos llama como laicos desempeñar el rol de monitores, como Catequistas, tarea que debemos asumir con mucha alegría y gran entrega, animándonos a conceder parte de nuestro tiempo a los demás.
Al asumir esta tarea, que el Señor nos manda, podemos comprender que: la mayoría de nuestros padres de familia que participan en la Catequesis Familiar son adultos bautizados, no convertidos. El catecúmeno de dos años se presta para hacer el camino de redescubrimiento de la fe o suscitar la fe en Jesucristo.
Asumir la historia personal y familiar de los catecúmenos es reconocer a Dios actuando en nuestro mundo.
Nuestra labor de catequista, tiene su recompensa si alguno de los: niños, padres, adolescentes y adultos al término de los dos años que duran los encuentros, algunos de ellos puedan decir así: "Tuve sed de saber de Dios y ustedes me dieron conocimiento. Estuve de mal humor, llegando muchas veces tarde a los encuentros y ustedes me sonrieron, Llegue cabizbajo y me saludaron con cariño. Vine desganado y me entusiasmaste. Fui mirado en menos alguna vez, cuando participaba y me defendieron. Dude de mi mismo y me devolvieron la confianza. Me costo dialogar con mi hijo las actividades y me ayudaron a no tirar la toalla. Me costó perseverar en asistir a las reuniones y ustedes me dieron ejemplo de constancia. Me costó decir y aceptar la verdad y ustedes me enseñaron la rectitud".