El
surgimiento y desarrollo de la actual ciudad de
Capitán Bermúdez, debe datarse a fines
del siglo XIX, en un contexto marcado por el desarrollo
agroexportador, la inmigración extranjera
y el fomento poblacional de una Argentina que se
asomaba al siglo XX como el "gran granero del
mundo", años en los cuales de la mano
del arrendatario, el colono y el ferrocarril la
pampa era dominada y puesta a producir.
1886, año que será tomado por tradición
y pura formalidad institucional, como hito originario
de la comunidad, es importante por dos motivos,
por un lado serán esos años e, inicio
de un proceso de población, crecimiento demográfico
y ocupación territorial de lo que hoy compone
el distrito bermudence que ha sido continuo y progresivo
desde fines del siglo XIX hasta hoy; pero por otro
lado, queda claro que la conformación de
una estructura política, urbana y social
que remita a una población formalmente constituida
tardará años en concretarse. Si 1886
puede ser tomado como dato inicial de la "historia"
de Capitán bermúdez, existen acontecimientos,
personajes y situaciones anteriores a ese año
que merecen ser relevados por su alto interés
histórico para la ciudad y la región.
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La
"Prehistoria"
Las tierras que componen el actual distrito de Capitán
Bermúdez tuvieron durante siglos un dueño
poderoso: el silencio. al cual osaban quebrantar de
tanto en tanto tribus indígenas (como los Timbués,
Chanás, Caracaraes), que en pequeño
número y de modo transhumante recorrían
la amplia pampa en busca de alimentos, deteniéndose
en arroyos, riadas o en las orillas del Paraná
para instalar sus precarios campamentos.
El primero en ostentar el título de propietario
de las estas tierras, fue un prominente vecino de
Santa Fe, el maestre de campo Antonio de Vera Muxica,
quién a finales del siglo XVII solicita y obtiene
por merced real las tierras que se extendían
desde la bajada de San Lorenzo, hasta el río
y bajo de Salinas (hoy arroyo Ludueña), estableciendo
la estancia de la Bajada de los Espinillos de Mendieta,
parte de un complejo enorme de tierras administradas
por este funcionario. Será Vera Muxica quién
en 1719 venderá dicha estancia a la Compañía
Jesuita establecida en Santa Fe, para la cría
de ganado vacuno, mular y caballar, la cual pronto
se convirtió en el establecimiento jesuita
más productivo. En 1767 el rey Carlos III expulsa
a la Compañía de Jesús de todas
las tierras del reino de España, decisión
que aquí se ejecutará un año
después. Los religiosos se ven obligados a
abandonar tierras, conventos y estancias, pasando
la administración de las mismas a la Junta
de Temporalidades establecida en Santa Fe y a cargo
del Teniente de Gobernador Joaquín Maciel.
Dicha junta tras inventariar y tasar las propiedades
procedió a la subasta pública. Las tierras
ubicadas en el límite sur de la antigua estancia,
con una extensión de 1500 varas desde la bajada
del espinillo hacia el norte, fueron adquiridas, tras
varios remates sin oferentes, en pública almoneda
y ante la Junta de temporalidades por José
Basualdo en 1775.
Será sobre esos terrenos (actual distrito de
Capitán Bermúdez) se levantó
la posta del Espinillo, que dependió del sistema
de postas de la carrera del Paraguay. Esta posta,
ubicada sobre el camino real a Asunción, prestaba
su servicio 4 leguas al sur hasta la capilla del Rosario
y 5 leguas al norte hasta el arroyo San Lorenzo (la
posta de San Lorenzo aún no existía).
El primer maestre de posta fue Juan Toval, quién
tras fallecer en 1787, fue remplazado por Anselmo
Basualdo Ramos. quién tras perder la vida en
forma violenta, fue sustituido primero por su viuda
Francisca Roldán y luego por Sebastián
Basualdo, quién tal como afirma Mikielevich
"colaborará con Celedonio Escalada y San
Martín, suministrándole la caballada
necesaria la noche del 2 de febrero de 1813.".Será
entonces en la Posta del Espinillo, donde los Granaderos
a Caballo del entonces Coronel José de San
Martín recibirán la caballada de refresco,
con la cual cargarían a la mañana siguiente,
contra los realistas asentados frente al Convento
San Carlos en san Lorenzo, también será
en el Espinillo donde se producirá el encuentro
entre San Martín y el comerciante británico
Jhon Parish Robertson, testigo y cronista privilegiado
del Combate de San Lorenzo. La ubicación y
denominación de dicha posta fue fue objeto
de una controversia y una confusión que abarcó
a muchos historiadores, generando gruesos errores
que marcaron la opinión colectiva local. Por
último esta posta funcionó hasta aproximadamente
1820, cuando fue desarticulada
Años más tarde en 1862 , el gobernador
de Santa Fe Nicasio Oroño decide trazar un
nuevo camino, recto y ancho, entre los poblados de
San Lorenzo y Rosario, en lo que luego será
la actual ruta 11. esta obra, impulso a Juan de Dios
Silva, quién poseía las tierras ubicadas
al norte de la antigua posta del Espinillo, a levantar
una posta que actuara como parada de refresco para
quienes transitaban el nuevo camino. Dicha posta,
conocida como Posta de Silva, se levantaba en terrenos
ubicados en la actual calle Celedonio Escalada, a
pocos metros de Av. San Lorenzo y pronto se transformó
en parada obligada para quienes circulaban entre San
Lorenzo y Rosario. El amplio tráfico que por
el nuevo camino circulaba impulsó al Ferrocarril
Fives-Lille (luego Compañía Francesa
de Ferrocarriles) encargado del trazado de líneas
férreas entre Rosario y Santa Fe, a solicitar
autorización para extender las vías
en forma paralela al nuevo camino construido. Sobre
esas vías y en 1886 Juan Ortiz decidió
la construcción de una estación, muy
cercana a la antigua posta de Silva y que pronto se
transformó en germen de la actual población
de Capitán Bermúdez
El desarrollo del ferrocarril significó una
herida de muerte para el antiguo servicio de postas
y mensajerías y pronto la Posta fue perdiendo
su importancia como parada obligada en el camino,
hasta ser adquirida a principios de siglo por Jaime
Vaca, quién instaló allí, la
primera estafeta postal junto a un bar y almacén.
Ocupada hasta principios de la década del 50,
la antigua casona quedó abandonada por años
presa del tiempo, la vegetación, la basura
y el descuido. A fines de los 80, la construcción
más antigua de Capitán Bermúdez
fue demolida en gran parte y modificado el resto Hoy,
de aquella posta no quedan evidencias.
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La
historia
Si nos atenemos a los "dueños de la tierra"
los inicios de la ciudad debe buscar sus "fundadores"
en varios apellidos, quienes a través de ventas,
subdivisiones y loteos dieron origen a los diferentes
barrios de la ciudad, basta mencionar: Roque Cassini,
Amador Argumedo, Domitila Silva, Sociedad Colombo
Berra y otros más. Más si nos atenemos
a quienes promovieron el surgimiento de una comunidad,
debemos mencionar a Juan Martín Ortiz y la
estancia Los Paraísos.
Su vida fue breve pero muy intensa. Juan Martín
Ortiz fue un hombre de negocios visionario, emprendedor
y como muchos de su generación estaba convencido
de que el progreso era factible, palpable. En 1883
junto a su hermano Emilio adquieren las tierras que
pertenecían a José Avila, dando origen
a la Estancia "Los Paraísos", denominación
adquirida por la preeminencia de estos árboles.
Las tierras de dicha estancia abarcan la actual localidad
de Ricardone y el oeste de las actuales localidades
de Fray Luis Beltrán y Capitán Bermúdez.
Dos años más tarde, la estancia es parcelada,
sudividida y vendida a numerosos colonos, fundamentalmente
de origen italiano. Este loteo dará origen
a la colonia Los Paraísos, que pronto será
denominado Ortiz.
En 1887 Juan Ortiz junto con un grupo de comerciantes
rosarinos crea la Sociedad Anónima La Rosario
Destilería de Alcoholes, en tierras hoy pertenecientes
a la empresa Celulosa Argentina. Los requerimientos
de la empresa sumados a la necesidad de dar salida
a la producción agrícola de la colonia,
impulsaron al mismo Ortiz, en 1889, a levantar sobre
las vías del ferrocarril Fives Lille (hoy Belgrano)
que unía Rosario con Santa Fe, una estación
de ferrocarril, que pronto se convirtió en
un eje aglutinador urbano sobre el cual se fueron
asentando comerciantes y las primeras instituciones
públicas que comenzaron a surgir conforme la
población crecía. De este modo y casi
tibiamente en una de las piezas de la Posta de Silva,
un maestro de nombre Loreto Coronel instruirá
a los niños de la colonia en el arte de las
letras y ya en 1897 el gobierno provincial decreta
la radicación de una Escuela Elemental Mixta
en la por entonces estación Ortiz. Esta escuela,
hoy denominada Escuela N° 223 "Tte. Gral.
Pablo Richieri" exhibe con orgullo más
de un siglo continuo de educación y formación
a las generaciones bermúdences.
Aquel poblado inicial de quintas, pequeñas
parcelas y algunas casas dispersas en torno a la estación
del ferrocarril, fue creciendo en población,
infraestructura y extensión al tiempo que también
modificaba su denominación. Según lo
expresa Placido Grela, el loteo gestado por Juan Ortiz
se llamaba Los Paraísos y con ese nombre se
conoció la colonia, mientras que al estación
era referenciada con el nombre de su gestor: Estación
Ortiz. En 1909 estación y colonia se fusionan
bajo el nombre de Colonia Ortiz, para luego pasar
a se conocido como Pueblo Juan Ortiz y finalmente
en 1950 bajo el marco de los actos conmemorativos
del centenario del fallecimiento del General José
de San Martín, se le denomina Capitán
Bermúdez, en honor al segundo jefe del regimiento
de granaderos a Caballo en el combate de San Lorenzo
y que perdiera la vida fruto de las heridas recibidas
en el campo de batalla.
Los años finales de la década del 20
presentan para la entonces colonia Ortiz, dos hechos
que la marcaran a fuego en su desarrollo futuro. Por
un lado, el 26 de marzo de 1928 y a través
del decreto N°53 el gobierno provincial crea una
Comisión de Fomento, fija los límites
del nuevo distrito y designa a Ángel Balan,
Francisco Gervaso, José Arzeno, Desiderio Pozzi
y Domingo Dellepiane como miembros de la misma. La
presidencia de la misma recaerá en Ángel
Balan, quién cedió una vieja casona,
ubicada en Av. San Lorenzo, casi Pte. Perón,
para que allí funcionará la comuna.
La comuna funcionará allí hasta 1943
cuando se mudan a la actual sede municipal de calle
Pte. Perón 186. Pero el gran suceso que marcará
el crecimiento poblacional y por ende el encauzamiento
social y económico del por entonces pueblo
Juan Ortiz será la radicación de la
planta de Celulosa Argentina en 1931, la cual creada
por un grupo de comerciantes rosarinos en 1929, comenzará
la construcción de sus instalaciones un año
después y pronto comenzó a producir
pasta papel primero a través de la paja de
trigo y luego de especies arbóreas. Pero no
fue la única empresa de importancia que se
estableció en Capitán Bermúdez,
en 1937 se instala Electrolor, industria química
destinada a producir derivados del cloro, otra empresa
de prestigio internacional y de probada calidad, estamos
hablando de Porcelanas Verbano que comienza su producción
de porcelana dura continental en 1950.
Estos emprendimientos productivos dieron lugar a un
amplio movimiento migratorio interno de gran importancia,
que atrajo a muchísimos habitantes de diversos
pueblos del interior de la provincia de Santa Fe y
también externo ya que fueron numerosos los
obreros que, invitados por directivos de Celulosa
Argentina dejaron su Italia natal para radicarse y
trabajar en una comunidad que crecía a pasos
agigantados.
Este crecimiento demográfico, la importancia
productiva que la misma detentaba para la económica
provincial, la estructura social y política
conformada, llevaron al gobierno provincial a elevar
a Capitán Bermúdez al rango de ciudad.
Decisión que será formalizada el 13
de marzo de 1971 con la presencia de las autoridades
provinciales y locales, recayendo el nombramiento
como intendente en la persona de Roberto Ferrari,
quién se desempeñaba como presidente
comunal en ese momento.
Durante las primeras décadas de su desarrollo,
aquellos años en los cuales la ciudad se reducía
a una zona de quintas y pequeñas parcelas,
dependió en lo referente a la atención
espiritual y sanitaria de los padres franciscanos
y de médicos provenientes de San Lorenzo. Pero
el desarrollo demográfico generado tras la
radicación de celulosa Argentina pronto requirió
de médicos y sacerdotes asentados en el lugar.
De este modo, en 1938 la congregación religiosa
de los Misioneros de los Sagrados Corazones queda
a cargo de un pequeño oratorio que en honor
a San Roque había sido levantado unos años
antes, en una nueva urbanización fomentada
por Roque Cassini. Este será el germen de la
actual Parroquia San Roque, a la que luego se le sumo
la parroquia de Santa Catalina y de San José
Obrero, gestadas al calor de la necesidad de cubrir
espiritualmente a una población católica
que crecía en número en los principales
barrios de la ciudad. No sólo la comunidad
católica fue importante en Capitán Bermúdez,
pronto se establecieron iglesias evangélicas
de orientación bautista, metodista, adventista
en diversos barrios de la ciudad. Además, es
preciso agregar la inauguración en 1939 del
Seminario Arquidiocesano "San Carlos Borromeo"
para la formación de sacerdotes diocesanos
dependiente del Arzobispado de Rosario y también
la instalación en 1947, a expensas del Ing.
Silvio Gagliardi, director de celulosa Argentina en
ese entonces, de la Congregación de las Hermanas
de la Inmaculada de Génova, quienes pronto
se ciñeron a la tarea de gestionar y desarrollar
la educación católica, primaria inicialmente
y luego de nivel secundario, a las niñas de
la ciudad y alrededores, conformando hoy día
un Instituto modelo de enseñanza al que concurren
cientos de alumnos desde los grados iniciales hasta
el nivel polimodal.
Por su parte, la atención sanitaria de carácter
público tendrá en el doctor Reynaldo
Barrionuevo a uno de sus más importantes ejemplos,
primero como médico particular y luego impulsando
el establecimiento de un dispensario público,
origen del actual Hospital de la Comunidad que hoy
lleva su nombre y del cual fue su primer director
en 1956 año de su creación.
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